La cirugía número 1 que las mujeres no' necesitan: Histerectomía

La decisión de someterse a una histerectomía nunca es fácil. Unos órganos reproductores sanos son fundamentales para la feminidad de una mujer, empezando por su primera menstruación en la pubertad, pasando por el embarazo y el parto, y terminando con la menopausia. Sin embargo, es la segunda intervención quirúrgica más frecuente en mujeres en edad reproductiva, después del parto por cesárea. En EE.UU. se realizan más de medio millón de estas cirugías cada año, lo que lleva a preguntarse: ¿cómo es posible que todas sean necesarias?

El útero (in)prescindible

Hubo un tiempo en el que los médicos no se planteaban mucho la posibilidad de extirpar el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, el cuello uterino y partes de la vagina de una mujer, sobre todo si ésta ya había tenido hijos o había superado la edad fértil. Las histerectomías eran tratamientos estándar para todo, desde la ansiedad (conocida entonces como histeria) hasta las hemorragias anormales.

Ahora sabemos que tomar la decisión de someterse a una histerectomía nunca debe tomarse a la ligera. No sólo cierra la puerta al parto, sino que tiene otras repercusiones potenciales, más allá de los riesgos que plantea cualquier cirugía: hemorragias, infecciones, reacciones a la anestesia y lesiones en órganos, nervios y tejidos cercanos. Una histerectomía también puede provocar la sequedad vaginal, los cambios de humor y los sofocos de la menopausia si también se extirpan los ovarios; repercutir en el placer sexual, sobre todo en el orgasmo uterino; producir cambios en la vejiga y los intestinos; y provocar malestar emocional y depresión.

La histerectomía puede ser la única opción si una mujer tiene cáncer de útero, ovario, cuello uterino o endometrio. Pero la mayoría de las histerectomías se realizan por afecciones no cancerosas, como fibromas, endometriosis y prolapso uterino. Hasta el 80% de las mujeres tienen miomas cuando llegan a los 40 años. Los miomas pueden impedir que se produzca un embarazo y provocar una hemorragia suficiente para causar pérdidas de sangre graves y anemia. Aunque la mayoría tienen menos de unos pocos centímetros de diámetro, también pueden crecer hasta alcanzar el tamaño de un pomelo y codearse con los órganos del abdomen para provocar frecuencia urinaria y cambios en los hábitos intestinales.

Aunque la histerectomía puede aliviar el dolor, la presión y las hemorragias causadas por las afecciones del útero, y muchas mujeres están satisfechas con el resultado posterior, siempre hay que sopesar cuidadosamente los pros y los contras de la cirugía. Y hay muchos casos en los que la cirugía puede ser completamente innecesaria.

Entonces, ¿cómo deben decidir las mujeres y sus médicos? Es una decisión compleja. Dependerá en gran medida del motivo por el que se considere la posibilidad de realizar una histerectomía, del tipo de histerectomía que se ofrezca, del objetivo del tratamiento de la mujer y de su disposición a tolerar los efectos secundarios o los síntomas. También puede depender de su lugar de residencia, ya que los médicos que ejercen en determinadas regiones geográficas están más centrados en la histerectomía.

Considerar cuidadosamente la histerectomía

El útero es un órgano con forma de pera situado en la pelvis y flanqueado por dos trompas de Falopio y los ovarios. Es el centro del sistema reproductivo. Durante los años reproductivos fértiles, cada mes el revestimiento se llena de sangre nutritiva con la esperanza de recibir e implantar un óvulo fecundado. Si eso no ocurre, se desprende el revestimiento durante la menstruación y se repite el proceso siempre que las hormonas necesarias sean adecuadas. Si todas las hormonas están alineadas y la superficie de unión es buena, puede producirse un embarazo. El útero crece para alojar al feto y a la placenta y se contrae durante el trabajo de parto.

Ocasionalmente, ocurre algo que altera la integridad de este resistente órgano muscular que provoca desde molestos calambres abdominales hasta síntomas más graves como dolor pélvico intenso, hemorragias, pérdida del embarazo o síntomas vesicales y gastrointestinales.

Las afecciones que afectan al útero incluyen

  • Cáncer: cáncer de endometrio, de útero, de ovarios, de cuello uterino o de vagina
  • Fibromas o pólipos (fibromiomas, leiomiomas o miomas) – uno o varios crecimientos benignos de tamaño variable que se sitúan dentro o fuera del útero
  • Endometriosis – cuando el tejido endometrial crece en el exterior del útero
  • Útero prolapsado – cuando los ligamentos que sujetan el útero fallan y éste se sale de la vagina
  • Adenomiosis – cuando el tejido endometrial que recubre el útero crece en la pared muscular
  • Hiperplasia endometrial – engrosamiento anormal del revestimiento del endometrio
  • Dolor pélvico crónico – a veces no se encuentra ninguna causa
  • Sangrado uterino disfuncional (SUD) – sangrado excesivo o irregular
  • Sangrado incontrolado después del parto o de una cirugía uterina

Si su médico le propone la histerectomía hay algunas preguntas que debe hacer.

  • ¿Por qué le recomienda la histerectomía?
  • ¿Qué tipo de histerectomía le propone y por qué?
    • Parcial – extirpación del útero manteniendo el cuello uterino
    • Total – todo el útero y el cuello uterino
    • Radical – extirpación del útero, cuello uterino, ovarios y trompas de Falopio
    • Histerectomía abdominal – extirpación del útero a través de una incisión en la parte inferior del abdomen
    • Histerectomía vaginal – extirpación del útero a través de la vagina
    • Histerectomía laparoscópica (cirugía de ojo de cerradura) – el útero se visualiza mediante un microscopio flexible con luz (laparoscopio) ensartado a través del ombligo, mientras que otros instrumentos insertados en unas pequeñas incisiones eliminan el útero
  • ¿Cuáles son los pros y los contras del tipo de histerectomía que desea realizar?
  • ¿Existen alternativas a la histerectomía?
  • ¿Es la espera vigilante una opción (los miomas se reducirán durante la menopausia)?

Una segunda opinión es una buena idea, sobre todo cuando se recomienda una cirugía que no se puede revertir. Y ser una paciente informada puede ayudarle a evitar una cirugía innecesaria.

Puede que, después de todo, no sea esencial someterse a una histerectomía.

Tomando la ruta alternativa

Las tasas de histerectomía en EE.UU. han ido disminuyendo de forma constante, en parte porque existen más alternativas a la cirugía que mantienen intactos los órganos reproductivos. Sin embargo, algunos médicos aún no están convencidos de que estos tratamientos para preservar el útero funcionen lo suficientemente bien como para superar la extirpación tradicional, mientras que otros no tienen los conocimientos clínicos o la experiencia para llevar a cabo las nuevas técnicas.

No todas las técnicas funcionan en todas las condiciones y no todas las mujeres son buenas candidatas. Y aunque una técnica más nueva preserva el útero, puede seguir afectando a la capacidad de la mujer para lograr un embarazo en el futuro.

Aquí se presentan algunas técnicas alternativas a considerar en lugar de la histerectomía.

  • Ablación por radiofrecuencia: esta técnica suministra calor intenso para destruir el tejido engrosado o anormal dentro del útero. Un electrodo insertado en los tumores fibroides o en las zonas engrosadas funde el tejido.
  • Ultrasonidos de alta frecuencia – Este método utiliza ultrasonidos de alta frecuencia para destruir pequeños tumores fibroides.
  • Miomectomía – Procedimiento quirúrgico utilizado para tratar los miomas uterinos. El útero permanece intacto y sólo se extirpan los miomas.
  • Dispositivo intrauterino (DIU) – La inserción de un DIU dentro del útero (similar al dispositivo anticonceptivo) provisto de la hormona progesterona puede reducir el engrosamiento de la pared del endometrio y controlar el sangrado menstrual excesivo.
  • Procedimiento de escisión electroquirúrgica en bucle (LEEP) – Procedimiento conservador que preserva el útero mientras elimina las células anormales en mujeres con cáncer de cuello uterino.
  • Terapia hormonal – Las píldoras hormonales, similares a las píldoras anticonceptivas, o las inyecciones de hormonas pueden reducir el dolor y el sangrado excesivo o irregular.
  • Terapia antiestrógeno – Los bloqueadores hormonales administrados hasta que se produzca la menopausia natural pueden impedir que los ovarios produzcan estrógeno, lo que puede reducir los fibromas.
  • Embolización de la arteria uterina (EAU) – Este procedimiento, realizado normalmente por un radiólogo intervencionista, corta el suministro de sangre que alimenta a los miomas. Se introduce un catéter a través de un vaso sanguíneo en la ingle hasta la zona del útero. Al final, el tejido alimentado por el vaso sanguíneo cortado muere y se reabsorbe.
  • Dilatación y legrado vaginal (D&C): procedimiento que vuelve a recubrir el revestimiento uterino y puede ayudar a controlar temporalmente el sangrado excesivo.
  • Medicamentos para el dolor – Algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, no sólo reducen los calambres dolorosos sino que pueden calmar las hemorragias abundantes.
  • Suplementos herbales y dietéticos – Ciertos suplementos dietéticos e infusiones pueden ayudar a aliviar los calambres menstruales y regular el flujo sanguíneo. La corteza de calambre, derivada de la planta viburnum, puede calmar los calambres; la raíz de valeriana tiene un efecto sedante que puede relajar el útero; el picnogenol puede reducir la hinchazón y el dolor; y el té de hojas de frambuesa roja (rubus) puede ayudar a mantener tonificado el músculo del útero.

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