Franz Anton Mesmer

Franz Mesmer nació el 23 de mayo de 1734 en el pueblo de Itznang, Suiza. A los 15 años ingresó en el Colegio de los Jesuitas de Dillingen, en Baviera, y de allí pasó en 1752 a la Universidad de Ingolstadt, donde estudió filosofía, teología, música y matemáticas. Finalmente se decidió por la carrera de medicina. En 1759 ingresó en la Universidad de Viena, obteniendo el título de médico en 1766.

Mesmer se estableció entonces en Viena y comenzó a desarrollar su concepto de un fluido invisible en el cuerpo que afectaba a la salud. Al principio utilizaba imanes para manipular este fluido, pero gradualmente llegó a creer que éstos eran innecesarios, que, de hecho, todo lo que tocaba se magnetizaba y que de su propio cuerpo emanaba un fluido que daba salud. Mesmer creía que la compenetración con sus pacientes era esencial para la curación y lo conseguía con diversos adornos. Sus salas de tratamiento estaban fuertemente tapizadas, se escuchaba música y Mesmer aparecía con largas túnicas de color violeta.

Los métodos de Mesmer eran mal vistos por la clase médica de Viena, por lo que en 1778 se trasladó a París, con la esperanza de que sus ideas tuvieran una mejor acogida. En Francia alcanzó una popularidad abrumadora, excepto entre los médicos. Basándose en la opinión de los médicos, el gobierno francés hizo repetidos esfuerzos por desacreditar a Mesmer. En una época de agitación política y revolución, tales esfuerzos fueron vistos como intentos de impedir el disfrute de la salud de la mayoría, y la popularidad del mesmerismo continuó sin cesar. Sin embargo, bajo la continua presión, Mesmer se retiró a Suiza al comienzo de la Revolución Francesa, donde pasó los años restantes de su vida.

Los críticos centraron la atención en los métodos de Mesmer e insistieron en que las curas existían sólo en la mente del paciente. Los estudios del siglo XIX sobre el trabajo de Mesmer realizados por James Braid y otros en Inglaterra demostraron que el aspecto importante del tratamiento de Mesmer era la reacción del paciente. Braid introdujo el término «hipnotismo» e insistió en que los fenómenos hipnóticos eran esencialmente fisiológicos y no estaban asociados a un fluido. Estudios posteriores realizados en Francia por A. A. Liebeault e Hippolyte Bernheim atribuyeron los fenómenos hipnóticos a fuerzas psicológicas, especialmente a la sugestión. Mientras sufría esta transformación científica en el siglo XIX, el mesmerismo, en otros sectores, se asoció más estrechamente con el ocultismo, el espiritismo y la curación por la fe, proporcionando en el último caso la base de la Ciencia Cristiana.

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