Favoritismo de los padres: efectos nocivos para los niños

Los niños dependen instintivamente de sus padres para recibir amor, atención y apoyo. Los niños se motivan cuando los padres les animan y se desmotivan cuando no lo hacen. Muchas veces, los padres prestan una atención indebida al hijo menor mientras no prestan suficiente atención a los mayores. En las familias mixtas, los padres favorecen a sus hijos biológicos frente a los hijastros, mientras que en las sociedades patriarcales, los padres muestran un afecto extremo por el hijo varón.

El favoritismo de los padres hacia uno de los hijos afecta a su bienestar emocional. Es muy probable que en sus años de crecimiento, un niño descuidado pueda perder la autoestima, deprimirse y también perder la fe en sí mismo. Esto, a su vez, afecta a sus estudios y a su crecimiento intelectual.

Por tanto, los padres deben ser extremadamente cautelosos y tratar a todos los hermanos por igual. Veamos algunos efectos negativos del favoritismo de los padres.

Los niños favorecidos crecen hasta convertirse en mocosos malcriados

Por lo general, los niños a los que se acaricia mucho se convierten en mocosos malcriados. Pueden mostrar rabietas innecesarias, exigir muchos regalos y también mostrar un comportamiento inflexible desde su infancia. Los niños favorecidos pueden tener un sentimiento de superioridad y tienden a creer que pueden romper las reglas. Esto puede afectar negativamente a su capacidad para mantener relaciones, junto con su comportamiento en la escuela, la vida laboral e incluso las amistades.

Fomenta la rivalidad entre hermanos

Como padre, puede estar fomentando inadvertidamente la rivalidad entre sus hijos al mostrar favoritismo. El niño al que se le muestra menos favoritismo, es probable que instigue la rivalidad con su hermano. En los años de crecimiento, un niño celoso podría incluso intentar dañar o causar una herida a su hermano. Los padres deben comprender que todos los niños necesitan la misma atención y el mismo amor cuando tratan con sus hijos.

Estrés y autoestima

Disponer de parcialidad hacia un niño puede causar un estrés no correspondido en el otro niño. La sensación o percepción de ser el menos favorito puede dañar la autoestima de un niño. Por ejemplo, etiquetar a uno de tus hijos como listo o inteligente puede dar lugar a una competencia innecesaria y malsana entre los niños, en la que uno trataría continuamente de menospreciar al otro. En la edad adulta, el hijo menos favorecido puede seguir careciendo de autoestima y, por tanto, no ser capaz de rendir bien en su vida laboral.

Efectos emocionales

Las personas no suelen olvidar que no fueron tratadas con justicia por sus padres. Los niños desatendidos pueden desarrollar odio hacia el progenitor que mostró favoritismo. Además, estos niños son más propensos a mostrar agresividad y un comportamiento inadecuado en sus escuelas y con sus hermanos. La falta de afirmación y afecto de los padres puede dejar un vacío en sus vidas que nunca podrá ser llenado. Los niños también pueden mostrar signos de depresión desde muy temprano.

Suprime los talentos

Como padre, cuando se favorece a un niño por ser talentoso, esto hace que automáticamente el niño menos favorecido suprima sus talentos. Debido a la falta de estímulo y apoyo, empiezan a dudar de sus capacidades, suprimen sus talentos y no logran alcanzar su verdadero potencial. Según los psicólogos, un niño emocionalmente sano querrá mostrar sus talentos y además aprenderá más rápido. Promueve siempre que tus hijos muestren sus talentos y no elogies o animes sólo a uno de ellos. Anime a todos los niños a dar lo mejor de sí mismos.

Huye de las situaciones sociales

En los eventos y reuniones sociales, se espera que los niños muestren una determinada conducta. Se espera que deseen y saluden a los mayores y también que respondan a las conversaciones. El niño desfavorecido puede rehuir y no responder muy bien. Cuando estos niños crecen, tienden a carecer de habilidades sociales debido a la falta de confianza en sí mismos. Según los expertos, los niños desfavorecidos pueden arrastrar la creencia de que no son lo suficientemente buenos durante toda su vida.

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