¿Cómo funciona la lejía?

La gente se blanquea la ropa. Las personas con pelo oscuro que quieren tenerlo más claro pueden decolorarse el pelo. Algunas personas incluso se blanquean los dientes para tener una sonrisa blanca y brillante.

Si alguna vez has derramado accidentalmente lejía sobre la ropa oscura, ya sabes lo que pasa. Ya no son tan oscuras. Pero, ¿por qué es así? ¿Qué tiene la lejía que hace que los colores sean menos vistosos?

Aunque usamos el término lejía como si fuera una sola sustancia, en realidad hay varios tipos diferentes de lejía. El más popular es el blanqueador de cloro doméstico común, que es un producto a base de agua que contiene una sustancia química llamada hipoclorito de sodio.

Otro tipo popular de blanqueador es el blanqueador de oxígeno, que contiene peróxido de hidrógeno u otros compuestos que liberan peróxido cuando se mezclan con el agua. La lejía también se presenta en polvo en forma de un producto químico llamado hipoclorito de calcio.

Todos estos blanqueadores pueden utilizarse para blanquear la ropa. También son buenos agentes de limpieza, ya que matan el moho, los gérmenes y las bacterias. A menudo se utiliza una solución de lejía y agua para limpiar y desinfectar las superficies duras de cocinas y baños, por ejemplo. Aunque el hombre primitivo no entendía la ciencia que hay detrás de la lejía, el proceso de blanqueo existe desde hace miles de años.

Para entender cómo la lejía elimina el color, es útil comprender un poco cómo funcionan los colores. Los compuestos químicos -llamados cromóforos- provocan los colores al reflejar una determinada porción del espectro visible de la luz. Por ejemplo, un vestido azul contiene cromóforos que reflejan la luz azul que nuestros ojos ven como el color azul.

La lejía funciona liberando moléculas de oxígeno en un proceso llamado oxidación. Las moléculas de oxígeno liberadas por la lejía rompen los enlaces químicos de los cromóforos.

Las moléculas cromóforas modificadas no reflejan ningún color o un color fuera del espectro visible. Esta ausencia de color es percibida por nuestros ojos como blanco.

También puede haber notado que los tejidos que se dejan al sol se ven desteñidos o blanqueados con el tiempo. ¿Acaso la luz del sol contiene lejía? No. Pero la luz solar puede funcionar como un blanqueador. La luz solar ultravioleta de alta energía puede alterar los enlaces químicos de los cromóforos, haciendo que pierdan su color de forma similar al proceso de oxidación de la lejía.

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